MAUSOLEO DE LOS RESTOS DE ELOY ALFARO
A escondidas, sin los honores a los que tenía derecho como ex presidente
de la República y general del Ejército, los irreconocibles restos del
presidente Alfaro y sus tenientes fueron enterrados en un cementerio
público de Quito. En el acta de defunción se anotó como causa de muerte
que "lo había matado el pueblo". El acta no registra peritaje médico
alguno y tomando en cuenta que según Gangotena, en la misma pira se
quemó a Alfaro y Luciano Coral, hasta quedar irreconocibles, no hay
certeza de que se hayan podido identificar sus restos debidamente, a
diferencia de otros de los martirizados cuyos cuerpos no fueron
totalmente quemados por falta de suficiente combustible. En los años 40
del siglo XX se trasladaron las que se cree son sus cenizas hacia
Guayaquil, en cuyo Cementerio General se levantó un Mausoleo, con un
busto de bronce. Durante la presidencia de Rafael Correa Delgado, en
2008, parte de las supuestas cenizas del Viejo Luchador fueron retiradas
y trasladadas con honores militares al complejo llamado Ciudad Alfaro,
en la población manabita de Montecristi, su tierra natal, que también
albergó a la Asamblea Constituyente de 2008. El Mausoleo, decorado con
murales, contiene lo que se supone son las cenizas de Alfaro en una
urna. La celda del Penal García Moreno donde fue asesinado nunca más fue
ocupada. Actualmente hay un busto de Alfaro en ella. En las principales
ciudades ecuatorianas hay calles y avenidas en honor a Alfaro. La
avenida Eloy Alfaro es una de las principales de Quito. En la capital se
levanta también un obelisco que señala un lugar muy cercano al real,
en el cual la turba quemó los despojos del presidente Alfaro y sus
tenientes, probablemente en el sitio que Gangotena señaló como la pira
número uno. El obelisco, pintado de rojo, está coronado por una antorcha
en el centro del parque de El Ejido. El obelisco tiene una placa que
dice "Martirio y glorificación de Alfaro, 28 de enero de 1912". En
frente del obelisco, el alcalde Paco Moncayo hizo levantar una estatua
de Alfaro. Cada 5 de junio, aniversario de la Revolución, los colegios
públicos de Quito le rinden homenaje, depositando ofrendas florales.
También realizan una ceremonia en su memoria las logias masónicas de la
capital. En Guayaquil, un gran monumento levantado a mediados del siglo
XX recuerda al general Alfaro, y lo muestra liderando la Revolución
liberal.
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